Ávilas
El Ávila se alza como testigo silencioso de la ciudad, una montaña que cambia de rostro con la luz del día. Estas obras capturan su presencia constante, entre la bruma, el verde y el horizonte que enmarca la vida caraqueña.
El Ávila se alza como testigo silencioso de la ciudad, una montaña que cambia de rostro con la luz del día. Estas obras capturan su presencia constante, entre la bruma, el verde y el horizonte que enmarca la vida caraqueña.